lunes, marzo 05, 2007

Nevando en cubano

Que yo sepa nunca ha nevado en Cuba. Frío si ha habido, cuando digo frío, es frío relativo. Un frío tropical de 8 grados, que seguro hace reír a rusos o neoyorquinos, en el caimán casi que se cierran las escuelas. Mientras tanto un 'calor' de 30 grados derrite a los mismos mientras que un cubano empieza a buscar un abrigo. En esas condiciones de frío relativo la nieve nunca ha llegado al caimán. Aunque ahora que escribo eso me imagino que es posible que en las alturas de la Sierra Maestra o del Escambray en algún momento haya caído nieve, pero como pa'mi esas partes de Cuba son tan foráneas como el Nepal, sigo diciendo que en Cuba nunca ha nevado.

En las películas rusas la nieve siempre era un adversario, contra los mismos rusos, a veces congelando al pobre Nikita, perdido en camino la escuela. O contra los nazis pelandole los pellejos en su fallada ofensiva contra Moscú. En cambio en las películas americanas casi siempre la nieve tiene un aspecto benigno, y hasta festivo. Bajo la nieve Bridget Jones se da un mate con su galán, protegida solamente por sus amplias reservas de nalgas, o los chamacos disfrutan haciendo un muñeco de nieve. Interesante contraste entre la perspectiva soviética y la capitalista.

Ahora tengo que cambiar otra vez los que dije antes. En Cuba nunca ha nevado ni la nieve cruel de los rusos ni la romántica de los americanos, pero si ha nevado. Cuando se empezó a cortar caña por método australiano, la zafra trajo a Cuba una nueva versión de la nieve. El método australiano consiste en meterle candela al cañaveral para facilitar después el corte de caña. Cuando la llamas consumían la hojas, las cenizas se elevaban impulsadas por el ardor del fuego y después, llevadas por el viento, caían sobre tendederas, transeúntes, y sobre escolares que se divertían jugando con la 'nieve' que caía.

Esta nieve, ni era blanca ni era fría, y aunque me imagino que era nociva para el medio ambiente para los fiñes que salíamos al recreo era una aventura. Me recuerdo las correderas que se formaban con los grupos chillones de chamacos persiguiendo los copos de nieve negra, mientras que los uniformes se tiznaban cada vez más y más.

3 comentarios:

elcorsarionegro dijo...

no ha nevado pero a 0 grados si ha bajado. Imaginate tener que levantarse a quitar nieve con un agua de azucar y un pancito!! del carajo!

El Santaclareño dijo...

Caramba, yo me acuerdo cuando chama, de visita en casa de mis abuelos en San Juan de los Yeras, cuando aquellas "nevadas" de caña quemada caían. Mi abuela cerrando las ventanas porque el tizne aquel entraba y caía sobre las sabanas, la ropa, el piso...
A mi me tenían que dar un baño después de aquello, porque yo andaba después porque parecía que me habían dado betún.

En algun lugar leí una vez que Alejandro de Humboldt haber presenciado una ligerísima nevada en las montañas de Pinar del Río. En aquel tiempo no había calentamiento global ni nada de eso.

Tomás Estrada-Palma dijo...

Let it snow let snow, but not where Fidel's gonna go.